La asamblea de Caldas en 1926 destina una partida para el ferrocarril Nacederos- Quimbaya – Montenegro – Armenia. En sesión extraordinaria en el Honorable Consejo Municipal de Montenegro el 11 de enero de 1929, nombra una Junta Directiva para las festividades que han de celebrarse en esta ciudad, con motivo de la inauguración del ferrocarril Nacederos – Armenia al llegar a la estación de Montenegro.
Llegada del tren a Montenegro
Mil novecientos veintisiete, 1928, 1929, fueron los tres años más intensamente vividos en la construcción y acondicionamiento de la obra más representativa del esfuerzo del pueblo, desde mil novecientos veintiocho ya había un paso vehicular restringido. El 7 de abril de 1929 llega la locomotora en medio de un torrencial aguacero, a pesar de esto, los actos de recibimiento se celebraron felizmente.
Es por esto, que el año 1929, marcó para Montenegro un brillantísimo punto de partida en su avance progresista. Sus calles adornadas de automóviles, berlinas, camiones, bicicletas, carretillas, en un hormigueo permanente de actividades, gente en permanente diligenciamiento de sus quehaceres, con la presencia siempre bella de mujeres que engalanan la pequeña ciudad.
Mientras tanto, niños y adultos disfrutaban con alegría de las “palomas” que en el bus escalera “Lusitania” se programaban desde el parque hasta el cementerio, ida y vuelta, por cinco centavos.
Montenegro pues tiene a partir de 1929, su flamante carretera que la une con Armenia y brinda a toda la región un servicio de primer orden, como verdadera alternativa de progreso. La vía férrea prestó un servicio excelente. En 1969 la ciudad y región sufren el mayor descalabro de índole económico, social y afectivo. Es levantada la red ferroviaria, originado descontento en todos los núcleos no solamente de la comunidad, sino en todos los niveles financieros de la región.
Se vio truncada desde un solo tajo, una hermosa y romántica época que desde sus albores a mediados del año 1929 cubría la alegría el bello desenvolvimiento de la ciudad, trayendo a su gente el regocijo de sus desplazamientos, la comodidad y la economía de sus intereses, pudieron más los grupos de presión que a nivel de transporte se lanzaron como buitres para despedazar toda una era de usuarios de la región y del país, millares de corazones románticos que venían en el tren el medio de transporte ideal de todos los tiempos.
Ante el asombro de nuestra ciudad, de nuestra región y del país, se destrozó con infamias y villanías, por intereses mezquinos, la más tradicional de forma de vida de toda una región de la patria.
La estación de Montenegro
El parque de la estación toma ese nombre de la antigua estación de los ferrocarriles nacionales ubicada al frente. El funcionamiento del tren durante medio siglo convirtió los alrededores del parque y la estación en el epicentro de actividades comerciales y sociales y punto de encuentro de los pasajeros en espera del viaje o el regreso de sus seres queridos por el fundamental medio de transporte terrestre de la mitad del siglo XX.
Solo queda el evocativo nombre de la estación. La estación del tren. Cuando este sistema de transporte dejó de ser, la edificación fue derruida. Pero los montenegrinos continuamos llamando a este sector como La Estación, o mejor, donde era la estación. Queda sí el llamado Barranco de la estación con alusiones picarescas sobre la edad de las personas.